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GANARÈ MI REINO R. TAGORE
(Reflexión de F.L. Keriheb Kalio)
Están rotas mis ataduras,
pagadas mis deudas.
Mis puertas, de par en par,
me voy a todas partes.
Ellos, acurrucados en su rincón,
siguen tejiendo el pálido lienzo de sus horas;
o vuelven a sentarse en el polvo a contar sus monedas.
Y me llaman y me llaman, para que no siga.
Pero ya mi espada está forjada.
Ya tengo puesta mi armadura.
Ya mi caballo se impacienta.
Y yo ganaré mi Reino.
Están rotas mis ataduras…..
El destino del ser humano, de su Yo Superior, no es otro
que encontrar el camino de la reintegración con el Uno,
con el AMOR.
Muchas son las ataduras que le impiden ser libre como
para emprender el Viaje a Oriente que le lleve por esas
sendas.
Las ataduras existen en el plano corporal, el anímico y en
el propiamente espiritual o superior. Extenso sería
enumerarlas todas. En esta ocasión resuenan en mi interior
el lazo asfixiante que representan las pasiones y las
emociones.
Cuando hablamos de pasiones desde un punto de vista
esotérico, es conveniente recordar que muchos
trabajadores de la Luz las definen como la influencia o
poder que sobre el ser humano tiene lo que los demás
piensan de nosotros, su opinión, sus censuras o alabanzas.
Un Iniciado en los Misterios no puede depender de la
visión particular que los “profanos” (incluso otros
Iniciados de la misma o distinta Orden),tienen de él.
Llevar a cabo la Gran Obra supone hacerse libre de esta
pesada carga de las ideas ajenas. El Iniciado va dejándose
llevar por la paulatina apertura de su Sensum Interiorum y
la orientación adecuada y ajustada de sus Maestros.
Un verdadero Adepto, es libre de los pensamientos,
comentarios, alabanzas o críticas que pueda recibir del
entorno. No depende de sus familiares, amigos o
discípulos. Es libre en su trabajo espiritual, sin
dependencias enfermizas de la opinión ajena. Es a la vez
el Loco y el Mago del Tarot. Es Aleph y Beth, el Cero y
el Uno, el Buey y la Casa. La simplicidad, que no la
dependencia, es su forma de interaccionar con su entorno
humano.
Otra atadura importante es la que provocan ciertos
sentimientos, que en buena parte son provocados
precisamente por las pasiones. No me refiero a los nobles
sentimientos que generan la Belleza, La Fuerza y la
Sabiduría, sino a aquellos que pueden lesionarnos a
nosotros mismos o a los demás.
Pagadas mis deudas…..
No se refiere el poeta-místico a lo económico, sino a lo
espiritual. Las deudas materiales ciertamente nos
encadenan a personas e instituciones. En este segundo
caso la dependencia emocional hacia el deudor puede ser
un tipo de esclavitud, una cadena a romper.
La principal deuda del ser humano es la del AMOR, a
Dios, a la Naturaleza y a los seres humanos. Tener
pagadas las deudas significa amar. Solo el Amor es capaz
de generar la limpieza de la carga kármica. Ama y nunca
te equivocarás…reza un dicho de la primitiva iglesia
cristiana.
Y muchas son las objeciones que ponemos al Amor Puro
para que realice en nosotros su plan. Los conocimientos
incluso se utilizan en múltiples ocasiones para justificar
las faltas al Amor. Siempre hay una Ley, una costumbre,
una reflexión, una enseñanza esotérica que “vele” en
nuestra consciencia aquello en lo que no vivimos el Amor.
Un sencillo ejercicio nocturno de repasar las acciones y
pensamientos del día, contemplando con sinceridad las
faltas de amor cometidas, bien por mala acción o por falta
de la misma, es bueno para ayudar a pagar las deudas, al
menos para no seguir acumulando karma perjudicial. Y
pedir perdón por los errores es uno de los valores más
sublimes que un ser humano puede ejercitar.
Mis puertas de par en par…
Bonita frase que muchas personas se aplican por el hecho
de que su personalidad sea tal que esté abierta al contacto
con los demás y como no, a cualquier nueva teoría que
aparezca en el mundo espiritual y esotérico. San Pablo
llamaba a esto: estar expuesto al viento de cualquier loca
doctrina. No es a esto a lo que se refiere Tagore.
Daleth es la puerta; es el Arcano de la Emperatriz,
símbolo de la unión del Mago y la Sacerdotisa. Su número
es el tres y su planeta Venus.
Tener mis puertas abiertas de par en par es tener en
armonía mi autoconsciencia con mi subsconciencia en
perfecta comunión cm mi Supraconsciencia, de forma que
el Amor Divino ejecuta en mi ser y en mi entorno su
Voluntad, generando para ello todas las fuerzas y
circunstancias apropiadas a la Gran Obra. Es ser la Amada
en el Amado que decía S. Juan de la Cruz.
Me voy a todas partes…..
Es el loco del Tarot, que sin más carga que un atillo,
símbolo de su cuerpo material y de su simplicidad, camina
a lo desconocido con la vista puesta en el cielo, en la
Voluntad Divina, siendo protegido por los rayos solares,
por la Lux que cubre su ser.
Sin ataduras, con las deudas pagadas, el ser humano se
dirige hacia la reintegración con el UNO.
Otro símbolo similar de este irse a todas partes es el que
describe el profeta Ezequiel en su descripción de la
Merkabá, su célebre y mal interpretado Carro de Fuego.
Ellos, acurrucados en su rincón, siguen tejiendo el
pálido lienzo de sus horas…
Son todos los que se esconden y autoprotegen en el
espacio en que el largo, el ancho y lo alto forman ese
vértice donde apaciguar los miedos, las dudas y las
indefiniciones personales, replegados sobre sí mismos,
probablemente llenos de hermosos principios, pero
carentes del Amor que mueve a los verdaderos Iniciados.
Muchos alejados sienten en su interior una voz, una
pulsión que los lleva a buscar la Sabiduría, pero acallan
esa voz de su ser interno cubriéndola de miedos y
desconfianzas, de prejuicios y de autoincapacitación
debido a que creen que están suficientemente perdidos
para la vida espiritual por sus errores pasados.
Iniciación y acurrucamiento en el rincón son términos
incompatibles por su propia esencia y por definición. El
Iniciado, a semejanza de aquellos personajes evangélicos
que recibieron tres cantidades dispares de Talentos
(monedas), se pone en movimiento para generar más
riqueza con lo que se le ha entregado y transmitido. Triste
aquél que espera la siguiente Iniciación para actuar. Ha
perdido el tiempo y el lugar (logos).
Sus vidas son de horas pálidas, lienzos que se van
tejiendo casi de forma inconsciente, permaneciendo en los
propios hábitos y creencias, sin osar atravesar la nube, el
velo a la puerta del Santuario. Sus vidas no se colorean, no
se tiñen de las fuerzas cósmicas planetarias ni avanzan en
la construcción de su Ser. Creyéndose frecuentemente
piedras angulares de no saben bien que construcción, no
son sino simples piedras que se niegan a la talla para
encajar en el lugar adecuado de la Obra.
O vuelven a sentarse en el polvo a contar sus monedas…
Polvo, símbolo de la tierra seca e infructuosa.
¡Cuántos reciben los Sagrados Misterios y vuelven a la
tierra, ignorando a los otros elementos y su poder!
¡Cuántos los que están convencidos de ser verdaderos
trabajadores del espíritu y la realidad es que no dejan de
ser motas, montones de polvo seco e infértil!
Cuentas sus monedas, sus riquezas y no solo en sentido
monetario. Cuentan sus fabulosos conocimientos
adquiridos, sus sólidas creencias ,sus libros leídos, sus
Grados en diferentes Órdenes, sus cargos en las mismas,
sus ayunos, sus limosnas, sus rezos y meditaciones, sus
teúrgias de supervivencia, etc., etc. y cuentan y cuentan
una y otra vez y se autocomplacen en sus posesiones. ¿Y
el Amor?.
Juan escribe en el Libro de la Revelación(Apocalipsis):
“..ojalá fueras frio o caliente, porque a los tibios los
vomito de mi boca…”. Los fríos se acurrucan en su rincón
y los tibios cuentan sus monedas.
Contar las monedas lleva con frecuencia a cerrar la
mano. Kaph, la Rueda de la Fortuna. Los vomitados de la
boca del Altísimo pueden ir a un nuevo ciclo de
encarnaciones, un nuevo ciclo de aprendizaje para la
reintegración.
Y me llaman y me llaman para que no siga….
Los que desean comenzar el viaje son llamados a desistir
continuamente por los ídolos de este mundo: dinero,
poder, sexo, fama, prestigio, etc. La llamada de la
oscuridad está en nuestro propio interior (lux et nox), pero
también se manifiesta a través de las personas del entorno,
especialmente familiares y amigos, sin mencionar a la
pareja si existe.
Y quien ha comenzado el viaje escucha múltiples voces
internas y externas que permanentemente pretenden
engañar al Iniciado para que vuelva al polvo y al rincón,
como todo el mundo. Estas llamadas vienen de las
ataduras no rotas y de las deudas no debidamente pagadas.
Y si se obedece a estas voces, más temprano que tarde se
habrá perdido por caminos extraños a la reunificación con
el Uno.
Pero ya mi espada está forjada..
El trabajador de la lux posee una espada, no para destruir
nada ni menos a nadie. Es un símbolo de su Maestría en el
combate contra la ignorancia y otras tinieblas. También,
siguiendo un texto Paulino, encontramos que es la espada
del Espíritu, la Palabra Divina manifestada en tantos
textos sagrados y especialmente en la Palabra del Corazón
del Ser Interno personal que se comunica con el más
Supremo de lo existente.
Esta espada es Zain, el Arcano de los Amantes, asociado
al número 6 con la carga esotérica que conlleva.
Es una de las armas por excelencia del verdadero
Iniciado. La Supraconsciencia Cósmica por igual bendice
a la autoconsciencia (principio masculino del ser humano)
y a la subconsciencia (principio femenino del mismo).Si
bien en este Arcano se representa la caída original del ser
en su división como Adán y Eva, contiene todo el
simbolismo de la igualdad entre ambos planos, aludiendo
directamente al estado de “androginato” del ser humano
primigenio. Recuperar este androginato espiritual es una
poderosa y eficaz arma en el camino de retorno al Oriente
Eterno.
Ya tengo puesta mi armadura..
El personaje protagonista del poema de Tagore está
protegido contra los ataques de las tinieblas. Podemos
pensar también que está aislado conscientemente de las
perturbadoras influencias del mundo externo por una
barrera, una valla.
Esta valla en los Arcanos se corresponde con Cheth, la
Carroza, mientras que la casa a guardar es Beth, el Mago.
Cheth es 7 y el Mago es 1. Precioso y valioso simbolismo
oculto que no corresponde revelar aquí.
Algunas Ordenes, en sus ceremonias rituales, hacen uso
de una capa que justamente tiene este significado de valla,
de aislamiento de las influencias externas.
Ya mi caballo se impacienta…
El término latín caballus y el griego kaballés significan,
en ambos casos, caballo de carga. Podemos pensar
también en Sagitario, regido por Júpiter, que en el cuerpo
humano haya correspondencia en los muslos y por tanto
en su potencial de fuerza.
Toda cabalgadura o montura representa le energía
movida por la voluntad (de nuevo aparece el Arcano de la
Carroza).
Toda la energía de este Maestro está encaminada a la
consecución de su objetivo, la suprema unión con lo
divino. Su voluntad, armonizada con la Voluntad Suprema
es quien controla las riendas del caballo.
En este caso, la impaciencia del caballo muestra que ya
nada podrá apartar al caballero, su conductor, de la meta
propuesta.
Y yo ganaré mi Reino…
Ganar aquí no tiene connotaciones de conquista, sino de
recompensa, al modo de salario como se entiende en
Masonería. Es el fruto de un trabajo, de un esfuerzo, de un
anonadarse (hacerse nada) para serlo todo.
Decía S. Pablo, refiriéndose a los aspectos de la fé : “el
que no trabaje que no coma..”. Que verdad tan profunda
esta, referida a la búsqueda de la verdad y a la vida en el
Amor.
Y así, ganaremos nuestro reino.
Saludos en L.’.V.’.X.’.L.’.I.’.F.’.