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"Salud en la Rosa, Paz en la Cruz"

Muy QQ.'.FF.'.SS.'.

Os agradezco el Espacio, el Tiempo, la Mente, el Espiritu y el Corazon que me habeis abierto. ES mi deseo compartir uno de mis trazados de arquitectura que he expuesto en mi RLS.'. para los A.'.M.'., espero que os ayude en algo para encontrar la To Phos To Alethinon.
"Saludos en L.'.V.'.X.'."
 
 

Materia signata quantitate...ars sine scientia nihil
TO PHOS TO ALETHINON
********************************************************************
 

A.’.L.’.G.’.D.’.G.’.A.’.D.’.U.’.
S.’.F.’.U.’.
CÁBALA, CUÁNTICA, FE Y LA CREACIÓN DEL UNIVERSO
TRAZADO EN PRIMERA CAMARA
Frater Lucis LIXANDRAM, M.’.M.’.
“La investigación,
que es la disciplina que exige mayor dotación del género humano
para ir más allá de los hechos hacia las leyes y los principios,
es el córtex cerebral del pensamiento mundial
y la cima de orientación del criterio”

Muy R.’.G.’.M.’.
V.’.M.’.
VV.’.QQ.’.HH.’.

OBSERVO.-

Hace algun tiempo, asistí a un ciclo de talleres de introducción a la Cábala y, desde luego, a la narración del proceso de la creación del universo como es concebido a la luz de tal doctrina, así como también a su representación en el Arbol de la Vida.
Resultó ser un ejercicio especialmente interesante, debido no solo a la variedad de tópicos abordados por los exponentes, sino también al interés mostrado por los asistentes, quienes manifiestamente disfrutaron de las amenas exposiciones, algunas de las cuales superaron las dos horas continuas de trabajo sin interrupción. Toda una demostración de loable interés colectivo por ahondar en el conocimiento.

REFLEXIONO.-

Según el cabalista, el universo “no es más que la densificación de la materia primaria universal, que se desenvuelve adoptando formas organizativas”.2 En el Sepher ha Zohar (Libro del Esplendor), el Sepher ha Yetzirah (Libro de la Formación) y el Sepher Sephiroth (Libro de las Magnitudes o Emanaciones), principalmente, se nos describen detalles de tal proceso de desenvolvimiento.
A partir de la existencia de una entidad o sustancia primordial infinita (Ain Soph), que desde su eterno reposo hace por voluntad propia un primer movimiento de contracción (Tzun) para crear a su alrededor un inmenso vacío de oscuridad en cuyo centro queda solo el minúsculo punto primordial de su luz (Aur), la tremenda potencia allí concentrada comienza a irradiar y a expandirse en un segundo movimiento (Tzim) y emanan de ella, sucesiva y escalonadamente, las diferentes Sephiroth (plural de Sephira) o Esferas hasta llegar a la décima, que representa nuestro universo material.
Esta doctrina, combatida tanto por judíos como por cristianos de la Edad Media porque despoja de todo carácter antropomórfico al principio creador, haciéndolo por tanto incomprensible para
el grueso de la población que necesita una figura con la cual comunicarse y de la cual esperar una respuesta3, se nos hace que viene a coincidir, en mucho, con lo que nos proponemos resumir en adelante.
Dice Carl Sagan que “algunos se sienten incómodos con cuestiones de este tipo, porque nos muestran vívidamente las limitaciones del entendimiento humano”. No le falta razón. A muchos, pero especialmente a quienes no somos expertos en ciertos asuntos en los que atrevidamente incursionamos solo guiados por el irrenunciable deseo de entender al menos un poco este universo en el que vivimos y cuál debería ser nuestra verdadera función dentro de él, nos asalta permanentemente el temor reverencial que infunde lo desconocido. Pero, afortunadamente, el espíritu es aún aventurero y, en contra de ese atavismo reverencial, continuamos avanzando siempre en búsqueda de “luz, más luz!”, según la exclamación atribuida a Goethe en el postrer momento de su vida.
Hasta el siglo XIX, el hombre consideraba (sin apenas razonar al respecto) que el universo que habitamos había existido siempre (desde su Génesis) en un estado similar al actual y, en ningún momento, se había planteado inquietudes referentes a que pudiera estarse expandiendo o, menos aún, que hubiera la posibilidad (al menos teórica) de que llegara a sufrir una contracción. Por otra parte, consideraba a nuestro sistema solar como “el centro” referencial de ese vasto universo. Jamás había pensado que en un universo tan inmenso, cada punto puede ser a su vez visto como “el centro”, rodeado siempre de un número infinito de otros puntitos luminosos. Una imagen que, desde donde se mire, parece siempre igual al observador.4
Al universo se le estudiaba básicamente a la luz de la ley de gravedad de Isaac Newton, quien vivió doscientos años antes (1642-1727). Esta ley, no obstante permitir la predicción bastante exacta de las órbitas de los astros, da una visión macrocósmica del funcionamiento organizado del universo y no resulta útil, per se, al momento de buscar explicaciones sobre el origen o el futuro del mismo.
En 1899, justo en el cierre del siglo, el físico alemán Max Planck (1858-1947), descubrió una constante denominada “de Planck”, cuyo uso hoy en día incluye el cálculo de la energía de un fotón. Planteó ese mismo año su propio grupo de unidades de medida, basadas en constantes físicas fundamentales. En 1900, descubrió la ley de radiación del calor, denominada “Ley de Planck”, que explica el espectro de emisión de un cuerpo negro. Esta ley se convirtió a la larga en una de las bases de la teoría cuántica, que surgió unos años más tarde con aportes de Albert Einstein y Niels Bohr.
En 1915, Einstein propuso lo que hoy se conoce como “Teoría de la Relatividad General”, que entre otros conceptos establece que el espacio y el tiempo son cantidades dinámicas y que así como el universo tuvo un principio, también tendrá posiblemente un fin.
La mecánica cuántica, conocida también como mecánica ondulatoria y como física cuántica, es la rama de la física que estudia el comportamiento de la materia a escala muy pequeña (hypermicroscópica) y fue desarrollada en la primera mitad del siglo XX.

Sus enunciados básicos son sencillos: a) La energía no se intercambia de forma continua, sino que en todo intercambio energético hay una cantidad mínima involucrada, es decir un “cuanto” (unidad de medida mínima asignada por Planck a la energía). b) Es imposible fijar a la vez la posición y el momento de una partícula, por lo que aquí no es aplicable el concepto de trayectoria, fundamental en la mecánica clásica. En vez de ello, el movimiento de una partícula se rige por una función matemática que asigna, a cada punto del espacio y a cada instante, la probabilidad de que la partícula descrita se halle en tal posición en ese instante.

También en el primer cuarto del siglo XX, el físico y matemático ruso Alexander Friedmann predijo (1922) lo que pocos años después (1929) el astrónomo norteamericano Edwin Hubble observó: que nuestra galaxia no es la única, que entre una galaxia y otra hay espacios “vacíos” que se van agrandando y que por tanto el universo se está expandiendo de manera continua.
Esto significa, ni más ni menos, que en un tiempo anterior (hoy estimado entre diez y veinte mil millones de años) todos los objetos que componen el universo debieron estar juntos en un mismo lugar, que puede deducirse a partir de recorrer “en reversa” la dirección en que las galaxias se están expandiendo. Ese tiempo anterior, el momento inicial, es lo que conocemos como el Big Bang, la explosión primordial.

De esta manera, la historia contada en el Génesis cayó por primera vez (y para siempre, añadiríamos) en manos de los científicos.5
Y, cómo es ese concepto del Big Bang? Pues sencillo también. De la misma manera que los cabalistas judíos medievales concibieron el concepto de Tzun Tzim (contracción – expansión) con su punto de intensa luz central Aur, a partir del cual surgieron las emanaciones que dieron origen al universo, así los físicos contemporáneos han concebido el momento en el que todo el universo tuvo un tamaño nulo (inferior al tamaño de una cabeza de alfiler); un momento en que
la densidad del universo habría sido infinita, al igual que infinita debió haber sido su temperatura.
En tan extremas condiciones, conocidas en física con el nombre de singularidad, todas las leyes y predicciones colapsan, de manera que no hay forma de medir ni aún de imaginar su estado real. A partir de dicha singularidad, el universo habría sido creado por un tremendo impulso expansivo, que conllevaba multitud de cambios inimaginables, sucediéndose a unas velocidades igualmente inverosímiles para nuestra limitada perspectiva de las cosas.
Y es precisamente en un momento como aquél, en que el tamaño del universo era microscópico y los cambios se sucedían no cada segundo sino cada fracción de segundo, cuando la mecánica cuántica suple lo que cualquier otra ley de la física es incapaz de proveer: la descripción milimétrica (si cabe la expresión) del proceso de la creación del universo y sus primeras etapas. Como veremos en un momento luego de revisar algunas de las más relevantes teorías sobre la génesis y el ocaso del universo.
Cómo pudo un punto tan minúsculo llegar a expandirse hasta alcanzar las dimensiones actuales? Algunos científicos concuerdan en que en el momento primero, ese punto de luz tenía una temperatura infinita y que la temperatura “es simplemente una medida de la energía” 6, razón por la cual al iniciar su movimiento expansivo (el Tzim cabalístico o el Bang de la ciencia) esa energía infinita sería más que suficiente para desatar una expansión tal que aún hoy, a pesar de la fuerza gravitacional que tiende a juntar los astros, continúa actuando y la podemos percibir.
Será eterna esa expansión? La mala noticia según algunos parece ser que, razonablemente, esa energía expansiva debe ir agotándose, lo que hará que el movimiento de crecimiento del universo sea cada vez más lento, hasta que llegue el punto en que se detenga por completo. En ese momento, primará la fuerza de gravedad, esa que descubrió Newton en el siglo XVII y el impulso se reversará, haciéndose cada vez más fuerte e imprimiendo velocidades cada vez mayores a la concentración de los astros hacia su punto de origen, hasta terminar en lo que se conoce como el Big Crunch, el gran colapso. Naturalmente, ningún ser vivo sobreviviría la aceleración inversa de los astros, de manera que nadie sufriría demasiado.
Según otros, no deberíamos preocuparnos mucho por algo como el Big Crunch, porque el universo seguirá expandiéndose permanentemente. El único detalle no agradable de esta opción sería que al alejarse continuamente los planetas de las estrellas, estaríamos yendo irreversiblemente hacia un enfriamiento (congelamiento) que, de igual manera, significaría la extinción de toda forma de vida.
Pero, a fin de poder dormir tranquilos, sepamos que para la ocurrencia de cualquiera de estas alternativas, hace falta mucho más tiempo que el que ha transcurrido desde el Big Bang hasta ahora. Y eso, hagamos memoria, ocurrió hace veinte mil millones de años!
Una tercera visión científica, considera que el universo no tiene principio ni fin. No comenzó con una gran explosión ni tampoco colapsará bajo ningún esquema de los anteriores. Este planteamiento se conoce como "teoría del estado estacionario" o "de creación continua" y lo
lanzó el astrónomo inglés Edward Milne a principios del siglo XX. Basa su planteamiento en que la materia interestelar siempre ha existido y que el aspecto general del universo no sólo es idéntico en el espacio, sino también en el tiempo.
Una variación de la teoría del Big Crunch es la conocida como “Teoría del Universo Pulsante”, que sostiene que el actual universo solo es el más reciente (último hasta ahora) de muchos surgidos en el pasado, luego de sucesivas explosiones (Big Bang) y contracciones (Big Crunch), ciclos que se denominan científicamente pulsaciones.
Culminado este recorrido sobre las teorías que hoy se ventilan, retomemos entonces la explicación de la mecánica cuántica a la creación del universo a partir del Big Bang.
Por ser la mecánica cuántica la rama de la física que estudia el comportamiento de la materia a escala hypermicroscópica (billonésimas de un milimietro), los primeros momentos del universo solo pueden ser entendidos a la luz de esta teoría. Veámoslo por pasos. No olvidemos: pasos hypermicroscópicos.
La cuántica plantea que en los primeros 10-43 segundos después de la explosión, período conocido como “Epoca de Planck” (Planck Epoch – Planck Era) ) o “el más temprano período de tiempo en la historia del universo, entre cero y 10-43 segundos (un tiempo de Planck), durante el cual todas las cuatro interacciones fundamentales (fuerza de gravitación, fuerza electromagnética, fuerza fuerte y fuerza débil) estaban unificadas y no existían partículas elementales”7, la densidad era aún infinita, la temperatura ascendía a 1032 grados, una frontera de calor extremo conocida como “muro de la temperatura”.
En esa Epoca, el universo entero estaba contenido en una esfera de solo 10-33 centímetros, miles de millones de veces más pequeña que el núcleo de un átomo, que tiene 10-13 centímetros8 y era solo una “sopa” de partículas primitivas de energía, antepasados muy lejanos de los quarks.9
La Epoca de Planck resultaba no solo inestable sino definitivamente transitoria, ya que la inevitable manifestación de las fuerzas fundamentales llevaría rápidamente al proceso conocido como ruptura de la simetría inicial, que derivaría en la “Era Inflacionaria”, tiempo brevísimo que va de 10-35 a 10-32 segundos, en el que el universo se hincha 1050 veces, alcanzando el tamaño de un melón de 10 centímetros de diámetro. Descomunal crecimiento, si tenemos en cuenta que después de ese instante hasta nuestros días “solo” se ha hinchado 109 veces, es decir “apenas” mil millones de veces! 10
A los 10-32 segundos después del Big Bang, la era inflacionaria ha terminado. Los astrofísicos dicen que solo existía entonces algo aún indescriptible que llaman “partícula X”, considerada el verdadero origen de todo lo demás que vendrá a partir de ese instante. Solo fuerzas, nada de materia aún.
A los 10-31 segundos, sin embargo, ya existen las primeras partículas de materia: quarks, electrones, fotones, neutrinos y antipartículas11, que ocupando ahora el tamaño de un balón de
 fútbol, son meras “fluctuaciones de densidad” que dibujan millones de estrías e irregularidades, las cuales una vez desarrolladas darán origen a las galaxias tal como hoy las conocemos.12
10-22 segundos: el universo mide 300 metros de un extremo a otro. La fuerza fuerte se separa de la fuerza electrodébil. El interior está sumido en la más absoluta de las tinieblas. La temperatura sigue siendo inconcebible.13
10-11 segundos: la fuerza electrodébil se divide en dos: la interacción electromagnética y la fuerza débil. Los fotones ya no se confunden con otras partículas como los quarks, los gluones y los leptones. Han nacido las cuatro fuerzas fundamentales del universo, las que en la ya “lejana” Epoca de Planck estaban aún unificadas.
Entre 10-11 y 10-3 segundos, los quarks se asocian en neutrones y protones y la mayor parte de las antipartículas desaparece, dejando espacio a las partículas que harán parte del actual universo.14
Un segundo después del Big Bang, la temperatura habría descendido ya unos diez mil millones de grados (mil veces la temperatura del centro del sol). 15
Cien segundos después, la temperatura habría alcanzado a ser similar a la que hay en el interior de las estrellas más calientes, unos mil millones de grados, punto en el que los protones y neutrones habrían comenzado a combinarse para producir núcleos de átomos de hidrógeno pesado, luego helio, litio y berilio. Otros neutrones se habrían desintegrado en protones o núcleos de átomos de hidrógeno.16
Doscientos segundos después, el mundo, tal como lo conocemos, comienza a ponerse en su sitio. Se fusionan átomos de hidrógeno y helio, dando origen a la incipiente base de futuros elementos más pesados.17
Pocas horas después, se ha detenido ya la producción de helio y otros elementos.
Transcurrirá un millón de años de expansión y enfriamiento, sin que suceda nada más.
Con la temperatura ya disminuida a unos pocos miles de grados, los electrones y los núcleos habrían comenzado a combinarse para formar átomos.
Algunas regiones más densas que otras, tendrían una expansión más lenta por efecto de la mayor fuerza gravitatoria interna en ellas. Habría algunos colapsos, esas regiones comenzarían a girar sobre sí mismas y nacerían así las galaxias giratorias que hoy podemos apreciar con los modernos telescopios.
Los procesos químicos y físicos de los siguientes cien millones de años llevarían a la generación de carbono y oxígeno, habría nuevos colapsos y reiteradas explosiones del tipo “supernova” 18, arrojando elementos pesados al espacio y creando sucesivamente nuevas generaciones de estrellas. De hecho, nuestro sol es de la segunda o tercera generación, nacida hace unos cinco mil millones de años.19
7
Una menor cantidad de elementos pesados crearían los cuerpos que hoy orbitan alrededor del sol.
Aterricemos ahora. Nuestro planeta era aún muy caliente y carecía de atmósfera. Continuó enfriándose y generando una atmósfera en la que no hubiésemos podido sobrevivir, ya que no tenía oxígeno y en cambio era rica en gases venenosos como el sulfuro de hidrógeno (el del olor a huevo podrido). Había, no obstante, algunas macromoléculas.
Comenzó un proceso de generación de organismos auto reproductores que consumían sulfuro y desprendían oxígeno, dando así, poco a poco, origen a la actual atmósfera.
Finalmente, aparecieron gradualmente los peces, los anfibios, los reptiles, los mamíferos y el hombre primitivo. Lo demás, lo sabemos. O creemos saberlo.

Resulta extremadamente coincidente, como dijimos al comienzo, lo expuesto por la mecánica cuántica con los principios cabalísticos del medioevo.
La explicación a través de la sucesiva emanación de las esferas (Sephiroth) del Arbol de la Vida hasta llegar al mundo material (Malkut) en el extremo inferior del Arbol, viene a ser una descripción mística medieval equivalente a la de los milimétricos pasos que la moderna cuántica plantea para los primeros segundos de la creación.
 
De una y otra teoría, creemos, se pueden extraer elementos que nos acerquen a una mejor comprensión de lo que pudo haber sucedido en el momento del Génesis.
Respecto de la intervención o no de Dios en tal proceso, queda desde luego tal creencia, de manera absolutamente libre y discrecional, a opción de cada uno. Y es que para unos el Principio Creador es aquella entidad o sustancia primordial infinita (no antropomórfica) de los cabalistas, otros concretan esa entidad en un Dios mucho más antropomórfico y cercano, con el que se puede conversar y del que se siente que se puede lograr una respuesta y para otros, en fin, todo se reduce al normal desarrollo de una energía primordial carente de voluntad o de la capacidad de ejercer la voluntad atribuible a una deidad y, por lo tanto, algo con lo que al hombre le es imposible comunicarse, algo incapaz de recibir las oraciones que el hombre le dirija y, finalmente, algo de lo que jamás obtendríamos una respuesta concreta a una petición específica.
 

CONCLUYO.-

Algunos científicos, al plantear lo que ya vimos bajo la denominación de “teoría del estado estacionario” o aún otra idea más compleja que hemos omitido traer en esta oportunidad a colación, la del universo “autocontenido”, afirman que bajo su punto de vista no queda espacio para un Creador, porque el universo no tendría principio ni fin, simplemente sería.
Otros, como el célebre Stephen W. Hawking, aceptando que “es difícil entender cómo tales condiciones caóticas iniciales podrían haber dado lugar a un universo que es tan uniforme y regular a gran escala” 20, proponen que este proceso puede haber sido generado “originalmente por Dios, pero … que El ha dejado evolucionar el universo desde entonces … y que … ya no interviene” 21
Y también, hay desde luego quienes creen en un Dios no solo omnipotente sino omnipresente. El físico británico Russell Stannard dice: "Tal como un autor no escribe el primer capítulo y luego deja a los otros que se escriban a sí mismos, así la creatividad de Dios no parece únicamente confinada a, o aún especialmente aplicada en, el evento del Big Bang. Más bien tiene que ser vista como ocupando igualmente todo el espacio y todo el tiempo: sus roles de Creador y Sostenedor se mezclan." 22
Siempre nos ha gustado concebir la fe como el puente que el hombre utiliza para dar el paso siguiente a partir de aquel punto más allá del cual la ciencia es incapaz de seguirle brindando respuestas en un momento dado de su historia. Y ese puente, ese paso, lo consideramos tan personal, que sobre el mismo no nos es dable discutir.

ES CUANTO

Frater Lucis LIXANDRAM, M.’.M.’.
R.’.L.’.S.’. GENERAL LAZARO CARDENAS No 3
OR.’. DELICIAS, CHIH., P.’.G.’. JIMENEZ, CHIH.,
2nd de Iyyar, 5767 A.’.D.’.L.’.V.’.L.’.
 
 
 

1 YO REALICÉ A DIOS A TRAVÉS DE LAS MATEMÁTICAS, PENSAMIENTO PRIMORDIAL DE SERGE RAYNAUD DE LA FERRIERE, David Ferriz, UNESCO, Univ. Nacional de Trujillo, Perú, 1977, pg. 74
2 LA KABBALAH, FILOSOFÍA ESOTÉRICA DE LA HUMANIDAD, Rafael Alvisa, Editorial Kier S.A., Buenos aires, 1997, pg. 53
3 Ob. cit. pg. 171
4 HISTORIA DEL TIEMPO, DEL BIG BANG A LOS AGUJEROS NEGROS, Stephen W. Hawking, Editorial Grijalbo, Bogotá, 1992, pgs. 22 y 23
5 Ob. cit. pg. 26
6 Ob. cit. pg 156
7 EPOCA DE PLANK , WIKIPEDIA, La Enciclopedia Libre
8 DIOS Y LA CIENCIA, HACIA EL METARREALISMO, Jean Guitton, Grichka Bogdanov & Igor Bogdanov, Editorial Debate, Madrid, 1992, pg. 32
9 QUARK: Es un tipo de partículas elementales, componentes de otras partículas subatómicas, como el protón y el neutrón, que no existen de manera aislada en la naturaleza y que, junto a los leptones (partículas ligeras como los electrones, sensibles a la fuerza débil), forman prácticamente toda la materia de la que estamos rodeados, ya que forman los protones y neutrones que a su vez forman los núcleos atómicos. El término quark, que en realidad no quiere decir nada, fue propuesto por Murray Gell-Mann, investigador del Instituto Tecnológico de California, sacado de una novela de James Joyce, Finegan's wake, más específicamente del verso Three Quarks for Mr. Mark. (Fuente: WIKIPEDIA).
10 DIOS Y LA CIENCIA, HACIA EL METARREALISMO, Jean Guitton, Grichka Bogdanov & Igor Bogdanov, Editorial Debate, Madrid, 1992, pg. 33
 
11 ANTIPARTÍCULA: A cada una de las partículas de la naturaleza le corresponde una antipartícula que posee la misma masa y el mismo spin. Algunas partículas como el fotón, son idénticas a su antipartícula. Los pares partícula-antipartícula pueden aniquilarse entre ellos si se encuentran en el estado cuántico apropiado. (Fuente: WIKIPEDIA).
12 DIOS Y LA CIENCIA, HACIA EL METARREALISMO, Jean Guitton, Grichka Bogdanov & Igor Bogdanov, Editorial Debate, Madrid, 1992, pg. 34
13 Ob. cit. pg. 34
14 Ob. cit. pg. 35
15 HISTORIA DEL TIEMPO, DEL BIG BANG A LOS AGUJEROS NEGROS, Stephen W. Hawking, Editorial Grijalbo, Bogotá, 1992, pg. 157
16 Ob. cit. pg. 158
17 DIOS Y LA CIENCIA, HACIA EL METARREALISMO, Jean Guitton, Grichka Bogdanov & Igor Bogdanov, Editorial Debate, Madrid, 1992, pg. 35
18 SUPERNOVA: (latín: nova, "nueva") es una explosión estelar que produce objetos muy brillantes en la esfera celeste, de ahí que se les llamase inicialmente Estella Nova o simplemente Nova, ya que muchas veces aparecían donde antes no se observaba nada. Posteriormente se les agregó el prefijo "super" para distinguirlas de otro fenómeno de características similares pero menos luminoso: las novas. Las supernovas dan lugar a destellos de luz intensísimos que pueden durar desde varias semanas hasta varios meses. Se caracterizan por un rápido aumento de intensidad hasta alcanzar un pico, para luego decrecer en brillo de forma más o menos suave hasta desaparecer completamente. Fundamentalmente se originan a partir de estrellas masivas que ya no pueden fusionar más su agotado núcleo, incapaz de sostenerse tampoco por la presión de degeneración de los electrones, lo que las lleva a contraerse repentinamente y generar, en el proceso, una fuerte emisión de energía. Durante la detonación se quema, en cuestión de segundos, una cantidad de carbono que a una estrella normal le llevaría cientos de años quemar; esta increíble energía libera una colosal onda de choque que destruye la estrella expulsando toda su masa a velocidades de alrededor de 10.000 kilómetros por segundo. También existe otro proceso más violento aún, capaz de generar destellos incluso mucho más intensos: sucede cuando una enana blanca compañera de otra estrella, aún activa, agrega suficiente masa de ésta como para proceder a la fusión instantánea de todo su núcleo, lo cual genera una explosión termonuclear que expulsa casi todo, si no todo, el material que la formaba. (Fuente: WIKIPEDIA).
19 HISTORIA DEL TIEMPO, DEL BIG BANG A LOS AGUJEROS NEGROS, Stephen W. Hawking, Editorial Grijalbo, Bogotá, 1992, pg. 161
20 Ob. cit. pg. 165
21 Ob. cit. pg. 164
22 MAKING SENSE OF GOD´S TIME, Russell Stannard, The Times, Londres, 22 de agosto de 1987