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DOMESTICACIÓN Y ENCARNACIÓN DE LAS ENERGÍA SUTILES DE LA NATURALEZA

Al hacer este pequeño artículo-ensayo no pretendo estar en la posesión de la Verdad, ni mucho menos, simplemente quiero expresar mis opiniones actuales sobre algunas ideas en lo que a la magia y su práctica se refiere. Es más tan relativa es mi posición que estoy casi seguro que un tiempo más mis ideas serán distintas a las aquí vertidas. Como dice los kabalistas, “el espíritu muere al ser llevado a escritura”, sólo el cambio y aprendizaje constante puede llevarnos a lo que todos ansiamos, pero esto es nuevamente otra idea más.
 Es muy probable que muchas de las cosas que planteo aquí están equivocadas, pero creo cumplir en algo mi verdadero propósito, si el lector se involucra en ellas y plantea su propia posición, aceptando, rebatiendo o adaptando a su propia concepción lo aquí planteado.

ALGUNOS CONCEPTOS Y DEFINICIONES PREVIAS

La verdadera Magia, aquella que permite el manejo y control de las fuerzas que nos rodean de acuerdo a nuestra voluntad, es una de las poderosas herramientas o armas que debe poseer un iniciado; no obstante, llega a ser tan poderos, que por esta razón su enseñanza debe ir dándose paulatinamente y con una base ética-moral verdaderamente consistente. Esto último se hace evidente en el grado de consciencia que se vaya despertando en el estudiante o iniciado, lo que a su vez va aparejado con un incremento acelerado de la responsabilidad y el compromiso por el bien común o d los demás.
Seguramente todo estudiante que ingrese a estos caminos de aprendizaje de la magia, llegará finalmente al umbral de una dimensión que escapa a toda posibilidad del reino humano: la Teurgia. Este último salto evolutivo está marcado por una gran acción: el Sacrificio.
Solamente aquél que, poseyendo los conocimientos de las Ciencias Ocultas (la magia), logra sacrificarse, traspasará este umbral de la Gran Iniciación Cósmica y dejará de ser un hombre o mujer, para transformarse en un nuevo ser, de una nueva especie; algo que es totalmente distinto a lo que deja atrás. Sin embargo, esto sólo será evidente en los planos de consciencia más sutiles. Estos seres más evolucionados, ya no estarán sujetos a las limitaciones del tiempo y el espacio tal cual sucede con la humanidad en general, y gracias a esto se podrán comunicar entre ellos, ya sea que estén manifestados en el plano físico o no.
Esto es sólo el comienzo de una posibilidad de existencia inconmensurable e inimaginable frente a nuestra realidad actual, por ello la importancia de aprender la magia adecuadamente, y de allí estaremos a un paso de lograr esta tan avanzada revolución interna y de consciencia. De la misma manera que una oruga (gusano) se transforma en mariposa, así nosotros podemos estar a un paso de transformarnos en un ser mucho más perfecto, por lo que vale la pena seguir con los esfuerzos; nadie sabe cuanto falta para que suceda esto.
Para aprender magia en forma genuina debemos considerar varios aspectos, entre los cuales nos encontramos con el hecho de que el Universo, del cual formamos parte, está constituido por diversos planos o dimensiones, los cuales no necesariamente deben ser evidentes o visibles ante los distintos medios de percepción para que sean considerados reales o imaginarios. En otras palabras el mago (o aprendiz de mago) debe concebir el Universo en forma de diversos planos de existencia, y cada uno de ellos está conformado por numerosos seres y expresiones energéticas. Estos niveles interactúan constantemente, de tal manera que no se pueden diferenciar límites entre unos y otros, sino que todos involucran a todos.
El mago puede y tiene el deber de ir conociendo y manejando cada vez más y mejor estos diversos planos de realidad, para ello se vale de diversas herramientas, entre la cuales podemos citar la voluntad, la concentración mental, la imaginación, la visualización y el conocimiento. Para desarrollar estas facultades existen elementos de ayuda y apoyo; prácticas personales, ritos y ceremonias individuales y grupales, estudio, etc. Todo esto nos puede abrir las puertas para comunicarnos con estas distintas realidades.
Estas herramientas o facultades principalmente están dirigidas a potenciar la mente, ya que la primera realidad que un mago debe manejar y controlar es precisamente la energía mental. Pero no deriva de la mente la energía que especialmente permite el movimiento y los cambios en el Cosmos o Universo, sino de la energía astral.
El mago debe aspirar a modificar la energía del plano astral, si es que quiere realmente que su obra se llegue a expresar en el plano físico. Para lograr esto debe atacar el problema desde un punto de vista superior, desde la mente. La misteriosa fuerza que poseen los verdaderos magos, se encuentra justamente en el Gran Plano Astral Cósmico. Gran parte de la preparación que tenemos en una Escuela de Iniciación precisamente desemboca al final en como podemos modificar a voluntad estas energías, lo que definitivamente otorga gran poder. El asunto está en que dirección le daremos finalmente a todo este poder desatado.
La diferencia entre el teúrgo y el mago, como someramente fue expresado en los primeros párrafos, puede darnos una más clara idea de lo importante de tener claros nuestros objetivos. El mago actúa sobre estas fuerzas astrales. Modificándolas e impulsándolas a voluntad, teniendo como guía su propia consciencia y percepción de la realidad, en cambio el teúrgo realiza esta misma operación dejándose guiar por la Voluntad Divina, él mismo se ofrece como herramienta para que la Voluntad de Dios se exprese.
El mago puede realizar un gran bien y puede alcanzar grandes cumbres en la evolución y conciencia humana, pero también está la posibilidad de dejarse arrastrar por corrientes involucionistas y caer a los abismos de la maldad y lo antidivino. Sólo de él dependerá el camino o los derroteros que alcanzará finalmente. El teúrgo por el contrario, habiendo sido un mago que ya alcanzó las más altas cumbres posibles para un ser humano, quiere ir más allá, y se entrega total y absolutamente a la Voluntad de Él, con ello da el último paso, que le permite a través de su auto sacrificio, llegar a la libertad y crecimiento más completo. Una vez que ya ha hecho esto no es posible errar, ni caer nuevamente, se ha transformado en un Hijo de Dios.
Pero, el tema enunciado tiene directa relación con las energías que debe llegar a manejar el mago para expresar cambios reales a nivel físico. La Naturaleza posee un Plano Astral, y como en todos los aspectos, estas energías son las encargadas de ejecutar y de insuflar el movimiento, el dinamismo; lo que luego, en forma automática se expresará en el reino material o físico.
Estas energías son fundamentales para el trabajo mágico y por ello la importancia de este tema para todo aquél que quiera ser un mago, y más aún para el que quiera ir más allá.

EL PLANO ASTRAL Y SU MANIFESTACIÓN

Antes que nada, todo mago debe saber que la realidad física o material es el producto de la interacción de fuerzas en distintos planos, lo que finalmente se expresa en el Reino a través de las apariencias. Es más, un verdadero mago, y con mayor razón el teúrgo, está consciente y sabe perfectamente que la realidad no corresponde exactamente a estas apariencias físicas, sino que reside en las energías de planos muchos más elevados que estos, pero que al estar encarnado en un cuerpo físico, debe desenvolverse aquí, y por ello es que acepta este trabajo sobre las apariencias e ilusiones, pero no las acepta como la última realidad.
Por lo tanto, debemos considerar que el Universo está compuesto por muchos planos de manifestación, y como hemos mencionado en los párrafos precedentes, el control o dominio sobre el plano astral es pieza clave para la magia operativa superior. En este plano se encuentran resumidas las distintas fuerzas operativas de la Creación, yendo desde los planos más sutiles pasando por las energías del plano metal, que, por lo demás, dirigen las fuerzas ejecutantes de cambios que se encuentran el plano astral. En otras palabras en este plano astral cósmico se encuentran resumidas todas las energías que hacen posible que la Creación se manifieste. El astrosoma del mago debe por lo tanto aprender a interactuar y operar con este Plano Astral.
Pero, antes que nada debemos detenernos brevemente para analizar qué es el plano astral y especialmente cuales son las fuerzas que lo componen desde la perspectiva de la naturaleza.
Alguno esoteristas como Papus, definen el plano astral como “el plano de manifestación intermedio entre el principio de las cosas y las cosas mismas” . Es decir, oda la Creación la podríamos dividir en tres niveles de existencia, el primero donde las tiene origen, es el nivel arquetípico o espiritual; el último en donde las cosas se expresan finalmente, es el nivel físico o de realización. Entre ambos se hallaría este nivel astral intermediario, ya que en él desarrollarán las energías que permitirán la existencia del tercero y que a la vez es producto de las excrecencias más densas del primero, Análogamente el ser humano se podría dividir en forma trina, y así tenemos equivalentemente al espíritu, el cuerpo y el alma. El Plano Astral no sería otra cosa que el Alma de la Creación.
El Alma del Mundo o Anima Mundi, como también se le conoce, es el conjunto de fuerzas e inteligencias que permiten que la Divinidad se exprese y actúe para finalmente formar el mundo físico. Desde el punto de vista cabalístico (específicamente el Árbol de la Vida), correspondería a todo lo intermedio entre la tríada arquetípica  (Kether, Kjockmah y Binah) y el plano de la realización representado por Malkuth. Es decir, corresponde a los seis sephiroth de formación, que están simbolizados por los seis días de la creación, pero estas relaciones cabalísticas darán para otro estudio, de tal manera que, por el momento no ahondaremos más en ello.
El mago debe tomar contacto con esta Anima Mundi y de esta manera lograr cambios reales en la expresión de las fuerzas arquetípicas.
Este planos astral cósmico se halla habitado o compuesto por diversas formas, entidades y fuerzas; las cuales podríamos clasificar grosso modo en: naturales y artificiales, diferenciándose simplemente en que las primeras tienen su origen en los propios moldes arquetípicos.
Cada entidad astral posee una inteligencia que la dirige, las que pueden formar parte del plano mental concreto o bien de planos superiores a este; a la vez que cada entidad astral natural, tiene su origen, al igual que todo en Dios, y por lo tanto también posee la influencia de esta Única y Divina Fuerza; pero la forma en que la pueden expresar o hacer consciente es totalmente distinta.

Por estas razones es que en el plano astral encontramos una gran diversidad de entidades naturales, las que tiene una centralización de consciencia diferente, según sean ellas.  Me explico, por ejemplo aquellas entidades que nosotros los occidentales llamamos ángeles o los orientales denominan Devas, poseen una consciencia bastante elevada, sin embargo, también tiene su límite, y están orientados a expresar labores específicas en la naturaleza, actuando como las inteligencias que guían dichas tareas. De la misma manera los elementales naturales, poseen una consciencia aún más baja o densa que los ángeles y están preocupados de labores o tareas aún más específicas y concretas. Por otra parte los denominados arcángeles presentan una consciencia más elevada, y aún más los maestros o Adeptos desencarnados; todos los cuales dirigen aspectos de la creación que tiene una mayor complejidad y por lo tanto necesitan de una mayor capacidad.

Las personas que han desarrollado la capacidad de establecer contacto de su astrosoma con el plano astral en el cual está inserto, aquellos que se denominan clarividentes, han entrado en contacto con estos seres, sea cuales fueran, y naturalmente, algunos de ellos han aparecido como seres de gran poderío o de inmensa sabiduría, o ambas cosas; y por consiguiente aquella persona la ha relacionado con un dios, le da nombre y le rinde veneración. Esta es la explicación esotérica de la formación de las religiones. Aquellas religiones pasadas conocidas como politeístas, explican así la diversidad de dioses que poseían, ya que es innumerable la cantidad de fuerzas e inteligencias que actúan en el plano astral.
De acuerdo a esto, las religiones politeístas del pasado no es que no hayan creído que un solo Dios es el que finalmente realizó la Creación, sino que más bien se relacionan con aquellos “mundos medios” de la manifestación, al igual que el católico pide y venera a los ángeles, los santos, la virgen María, que por lo demás toma diversos nombres según la localidad, etc. Pero, no por toda esta gran variedad de entidades superiores podríamos decir que la catolicismo es politeísta, ¿o si?

DOMESTICACIÓN Y ENCARNACIÓN DE LA FUERZAS SUTILES

Los iniciados y los magos tienen la habilidad de poder invocar estas entidades y sus respectivas fuerzas en el plano astral, consecuente a esto se producen efectos en el plano físico. Esto no es algo nuevo, ni tampoco muy difícil, pero requiere de algunas cosas previas que necesita tener la persona que lo realiza.
Tal como el título de este tema, el mago debe realizar una domesticación de estas fuerzas astrales naturales. Por esto entiendo la idea de que el operador  o mago debe resonar en forma simpática con estas fuerzas, pero al mismo tiempo debe hacer prevalecer su voluntad, su autodominio, para que también la fuerza a la que se acerca pueda ser dominada por él.
Las formas, métodos o técnicas para resonar simpáticamente, y por lo tanto entrar en contacto con estas energías naturales astrales son variadas y en general todas conforman las dinámicas operativas propias de la magia, tanto a nivel individual como grupal. Por ejemplo podemos mencionar aquellas técnicas que dicen relación con las habilidades mentales de concentración, imaginación y visualización del operador; también existen aquellos métodos que basan su acción en el sonido y la vibración, como son los mantrams, setrams, oraciones, plegarias y otros. El desarrollo dramático que se lleva a cabo en la magia ceremonial también puede ser una poderosa herramienta para lograr estos fines. De hecho existen muchas técnicas y estoy convencido que las mejores y más poderosas pueden ser adquiridas en una “Escuela de Iniciación Real”; pero en general podríamos decir que todas tienden a lograr que nuestra vibración interna sea concordante con las de las energías invocadas o involucradas. Aleister Crowley  plantea una teoría mágica del Universo, y en ella sostiene que un operador tiene tres grandes métodos para contactarse con una entidad astral, específicamente él habla de “deidad”; y estos son:

? Método Devocional, en el cual la resonancia se consigue a través del plano del sentimiento y la emoción.

? Método de Invocación Ceremonial, en el cual se invoca directamente a las entidades o fuerzas astrales, usando herramientas tales como mantrams, invocaciones, dirigiendo la concentración o meditando. Es un método especialmente individual, al igual que el anterior.

? Método Dramático, típico de la magia ceremonial grupal o colectiva, en donde el grupo a través de la saturación de los sentidos y de la expresión artística y armónica en torno a una idea, logra atraer energías o inteligencias que son afines.

Según Crowley, cada uno de estos métodos tiene sus pro y sus contra; con el primero no se explaya mucho, pero me atrevería a argumentar lo siguiente: tiene a su favor el de ser extremadamente sencillo, y sólo se necesita una gran expresión de la emotividad y la fe en “algo” o alguien; sin embargo, su contra reside en lo limitante que puede resultar, lo que puede ser propicio para un gran error en la magia: el fanatismo y la ceguera.
Con respecto al segundo método, Crowley plantea que su ventaja es que es directo y con conocimiento cabal y la desventaja es su crudeza. Es personal, y por lo tanto el operador debe perfeccionarse al máximo para no caer en riesgos y peligros que pueden llevarle definitivamente a la perdición.
El último método ha sido uno de los más utilizados en las diferentes escuelas y formas religiosas a través de los tiempos. Quizá no es tan directo como el anterior, pero otorga más seguridad si uno de los participantes no está adecuadamente preparado para recibir las fuerzas invocadas, así también disminuyen los márgenes de error por la dilución de las actividades discordes con los objetivos del grupo. La contra de este método es que es más complicado e indirecto que los demás, así también el operador debe guiarse por las necesidades de un objetivo grupal y no por las propias.
Todos estos métodos rigen cuando se trata de establecer contacto con energías o inteligencias evolutivamente superiores a uno, pero los métodos dos y tres, según mi modesta opinión, también sirven para que se contacte con entidades o fuerzas astrales  que se pueden encontrar en escalones evolutivos más bajos, pero que pueden ser de gran utilidad para realizar objetivos definidos.
En el caso de un mago real, se mueve por propia voluntad y él decide resonar con estas fuerzas, por lo que debe comenzar con activar esta vibración en su mente superior, a voluntad, y luego hacerla descender hasta el plano mental concreto. La mente así enfocada desencadena por congruencia un ordenamiento vibracional en el astral personal del operador, y con ello, por efecto simpático se atraen las vibraciones del plano astral cósmico congruentes.
Todo esto permitirá un primer acercamiento, entre el operador y las fuerzas naturales invocadas, ahora sólo resta establecer un lazo d amistad y de subordinación por parte de las segundas con respeto al primero.
El mago logra ordenar y colocarse jerárquicamente sobre las entidades astrales naturales hacia las cuales realmente se encuentra en un peldaño superior de la escala evolutiva del universo; esto no debe ser mal interpretado por el operador en el sentido de que es “superior” hacia aquellos que ordena o manda; es más, el verdadero mago comprende que nadie es superior a otro, sólo Dios es superior a todo, porque Él lo es todo. Sin  embargo, por diversas circunstancias, en la escala evolutiva cósmica existen diversos peldaños o escalones y por diversas razones, que no es el caso tratar aquí, siempre existirán escalones más bajos y más altos que aquel en donde uno se encuentra. El mago, como representación culmine del reino humano, puede y debe manejar el control de una serie de fuerzas representadas en entidades astrales de tipo natural, así como debe reconocer que debe subordinarse a otras con su fiel y completa obediencia.
Las fuerzas elementales naturales se sitúan entre aquellas fuerzas que el mago debe manejar y controlar con su voluntad, está llamado a eso, pero para ello debe domesticarlas. Ya establecido el primer contacto sólo resta demostrar a estas energías o  inteligencias que la voluntad y consciencia del operador es verdaderamente superior, y por lo tanto deben someterse a su mandato.
Otro método que se plantea en este trabajo además de la domesticación es la encarnación de las fuerzas sutiles de la naturaleza, y en este caso el mejor ejemplo, más próximo a nuestra realidad y el más conocido es la transubstanciación, y por ello nos referiremos específicamente a esto.
Dion Fortune  se refiere a la transubstanciación como aquel acto constituido por la “encarnación de una fuerza espiritual en una forma astral”. Y también plantea que el conocimiento de esto, así como la capacitación de personas para lograr este acto, es lo que le da la fuerza a la Iglesia Católica Apostólica y Romana. La verdad es que no se si esta es la fuerza principal de esta milenaria iglesia, pero si me atrevo a decir que la transubstanciación es un método muy poderoso, y que utilizado con conocimiento y bien dirigido puede proporcionar grandes logros a quienes la utilizan.

También pienso que no es un método inventado por el catolicismo, y que se observa en su base sacramental principal: la eucaristía; sino que es muy antiguo, tanto como el ser humano es capaz de comunicarse con estas fuerzas astrales naturales.
La transubstanciación es la comunicación con fuerzas astrales, especialmente del tipo divinas, en las que el nexo de dicha comunicación es un elemento divino que es ingerido por el operador, y esto permite vivenciar y revivir este aspecto divino en la propia consciencia del mago operante. A. Crowley  dice al respecto: “toma una substancia que simbolice todo el curso de la naturaleza, transfórmala en Dios y consúmela”.
Como elemento básico e inherente a este acto de transubstanciación tenemos el sacrificio, especialmente aquel que proviene de la entidad o fuerza divina, la que se limita a sí misma y permite encarnarse, aunque sólo sea por unos pocos momentos en un ser humano, aquel que la invoca. Pero también está el sacrificio que está dispuesto a aceptar el operador, y esto dependerá del nivel que se alcance, que puede ir desde un evento de magia de baja calidad a otro más alto; es más, si el sentido de sacrificio y de entrega del operador es total, puede finalmente traspasar los límites de la magia y finalmente transformarse en un acto de Teurgia.
El sacrificio, como elemento mágico para conseguir logros es parte de la humanidad misma. Desde tiempos antiquísimos se conocen prácticas que basan su proceder en el más alto sacrificio por el bien general y la evolución de los demás. Es así como el rey y sacerote supremo debía sacrificarse en momentos críticos para su pueblo, para que así se logre la transmutación de las fuerzas naturales que hasta ese momento se habían vuelto adversas. Este rito de alto sacrificio debía ser hecho por aquel que era el más valioso para toda la comunidad, aquel de mayor consciencia, y lo hacía gozoso, entendiéndolo como una incorporación de la fuerza divina en él, para luego así este dios pueda llegar y servir a toda la humanidad.
El alto sacrificio así concebido es el de transformarse en intermediario entre las necesidades de las personas o del pueblo y la Divinidad. De esta forma el sacrificado se transformaba en divino, en uno sólo con la divinidad invocada, y así podía actuar en la realización del bienestar buscado. De ahí en adelante cualquier cosa que hay sido significativa de este sacrificio quedaba asociada e imbuida de la fuerza astral creada en esta acción. Por lo tanto, las demás personas tratan de adquirir este tipo de energía consumiendo este elemento físico.
El caso más conocido y posiblemente universal de este tipo de alto sacrificio, para nuestra concepción occidental, es la de Jesús el Cristo, y la transubstanciación se realiza en la eucaristía que se realiza a partir del pan y el vino en pro de lograr parte del dios cristiano, aunque sólo sea por un momento en cada uno.
Lo importante a tener en cuenta en la transubstanciación, ya sea con una orientación cristiana o no, es que debemos recordar que las apariencias físicas de las cosas son la contraparte de una realidad metafísica, y el ánima de ellas se encuentra en el astral, aunque seguramente su idea o arquetipo se halla sobre este plano, lo importante es relacionarnos con esa parte que la anima, que le da vida y permite la expresión de la forma. Desde este punto de vista un elemento físico puede hacerse divino, si a través del tiempo, de los altos sacrificios se establece un lazo entre el objeto y la sustancia y una fuerza astral realmente superior y hasta divina. Este es el caso del pan y del vino en la eucaristía.
Sólo comprendiendo realmente esta realidad es que podemos incorporar en forma real esta fuerza astral en nuestro propio astrosoma, y de allí se podrá vivir realmente la transubstanciación, es decir, se podrá vivenciar esta fuerza en nuestro ser. Si el elemento que promueve la transubstanciación encarna la idea de un dios personal, entonces a través de este acto podremos realmente vivenciarlo en nuestro interior y así transformarnos en este dios.
La verdad es que las explicaciones para este fenómeno de la transubstanciación, pueden ser muy variadas, desde el punto de vista eminentemente esotérico, que es el punto de vista principal de este artículo; pasando por el místico, en el cual se realiza una comunión de sentimientos con la energía o divinidad llamada a ese acto; hasta el psicológico que puede decirnos que al tener fuertemente internalizada una relación de un elemento físico con la fuerza divina, al comer este alimento, este hecho nos modifica nuestro fondo mental, permitiendo que se expresen en nosotros las cualidades que le atribuimos a dicha fuerza. Pero finalmente no importa cual sea la explicación que le demos, lo importante es que realmente resulta y debe ser una de las principales alternativas que debe considerar un iniciado y con mayor razón un mago, para lograr la ansiada transformación interna y externa; en esto está la verdadera y profunda alquimia interna que nos llevará a ascender en el escala evolutiva.
Los requisitos para lograr una adecuada transubstanciación son a mi entender: conocimiento real de lo que se está haciendo; fe en una guía superior o espiritual, lo que involucra creer en esta guía y hacia donde nos dirige; trabajo personal de limpieza y elevación de vibraciones emocionales y mentales. Y aunque quizá no sea un requisito esencial, pero si pienso que ayuda muchísimo, es el de contar con un grupo u orden establecido, profundo y serio para encauzar los esfuerzos de lograr comunicarse con estas fuerzas superiores. En otras palabras deberíamos estar agradecidos y sacar el mayor provecho posible de pertenecer a una Escuela o Colegio en donde existe un grupo humano, una disciplina, una seriedad de trabajo y especialmente una entrega como en la que estamos.

Esperando haber servido.
Es mi palabra, Frater Lucis Prometeo II