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La excusa de ser Cristiano.
Parece que actualmente ser Cristiano ya no es convencimiento y acto seguido de fe pura. Tal vez es una conveniencia del destino o un clichée de la época moderna con la que nos conformamos. Muchas personas que aluden ser cristianos(as) actúan lejos de la Bondad del Cristo. Sino ante todo usan el Santo Tránsito del Señor como una tarjeta de presentación para ocupar puestos o para acomodarse en variadas situaciones de la vida. Ser Cristiano actualmente ayuda a conseguir posiciones ocupacionales ventajosas-eso, si eres de tal o cual Templo, o de tal o cual Congregación- siendo hasta un gran avance serlo ante otros y sentirse escogido(a).
Hoy día, sólo se buscan y se gustan esos(as) llamados(as) cristianos(as). Ellos(as) van juntos(as) a todo. Se ayudan mutuamente en todo y por encima de otras circunstancias y hasta otros(as) hermanos(as) no necesariamente de su grey o grupo denominacional. Se presume constantemente y en voz alta de la condición de ser Cristiano y sin embargo cuando las realidades de la existencia lo ameritan no se actúa de tal manera. Hay un cierto egoísmo en el acto. Hay un acto de segregación espiritual que se materializa constantemente en estos seres humanos que se han colocado el nombre de ser ungidos en Cristo.
Jesús de Nazareth, cuyo Sacratísimo Sacrificio fue promulgado en esencia por la causal del Cristo, o sea del " Kristós " crucificado, hizo hincapié en el " Amaos los Unos a los Otros, tal como YO os He Amado..." - Pero la vanagloria de ser Cristiano y adolecer de los talentos de amar más allá del sacrificio no se ve. En realidad acontece que esta deficiencia incluye también a los Katholikós y a Ortodoxos por igual. Hay clérigos cuya venda espiritual es tan agravada y ceñida que no permiten el ingreso de externos al Dorado Círculo de Jesús, ofendiendo lo que de otra manera prometieran ante el Rey de Reyes. Se han olvidado de aquello tan hermoso que lee:
" Benedictvs qui Venit in Domine Nomine... " - - - Bendito el que viene en Nombre del Señor.
La enorme y creciente variedad denominacional o confesional ha hecho por defecto crear un cisma mayor. El cisma ahora no tan solo es eclesiástico, sino anímico. Vivimos en países con fronteras internas, unas físicamente visibles otras con doliente realidad invisible. Actuación, drama y protocolo han sustituído la fe visible y amorosa en todo lugar calificado de Santo o Cristiano o Congregacional bajo la fe Cristiana. Pero, ¿qué es la fe Cristiana?
La fe en el Cristo o sea, en el Ungido y Sacrificado Jesús del Monte Calvario, es el ejemplo de total abandono ante la horrenda ola de maldad mundana. Jesús de Nazareth optó por autoinmolarse ante el Eterno Soberano quien le Validó y a quien Representó conforme a un Cuerpo Sagrado en Hombría Material. De esta manera el ejemplo de entrega plena e indisoluble es sinónimo de Cristiandad o Cristianismo. Tal sacrificio es poco común en nuestros días. Pocos son los escogidos, menos los afortunados. Pero el pesimismo no debe opacarnos. Dentro de cada uno de nosotros brilla un ardiente Sol cuya energía y potencia emanan del Propósito del Kristós a través del Universo. Somos una versión ambulante del Pater Salvatoris mismo. Somos un Kristós potenciado que a veces toma la Voluntad del Padre y la obedece. A veces, otras solamente extendemos el tránsito de nuestra ley interior provocando lo que nos lleva a llamar vida diaria. Ser un Kristós potencial es ser un Sacrificado en Amor, en Virtudes, en Paciencia y Tolerancia. Esto conlleva las máximas de compasión, comprensión y silencio. Perdonar constantemente, mucho más allá de setenta veces siete. Perdonar el atropello, perdonar cuando nos escupan la cara, perdonar las crueles flagelaciones de la mentira y la mordaza. Perdonar las injusticias porque mañana el Verdadero Juez tomará parte dentro y fuera de nos. Eso es ser un Kristós potencial en función de la vida y la Verdad misma. Cuando lloras hoy, o cuando lloraste anoche, ÉL estaba cerca. Tan cerca de tí que su dolor de pasión amarga fue sentido por todo tu ser. Vamos a sumergirnos en el Kristós y no le Usemos como tarjeta de presentación, ante todo si ese es tu propósito o el mío que sea para hacer el bien, aunque muchas veces el bien nos duela, o no sea bien recibido. El sacrificio consiste en colocar la acción donde los profetas verdaderos colocaron sus palabras. Consiste ello además en abandonarnos al otro Kristós que transita por la vida sin ser reconocido: al hermano y hermana que no alcanzan a ver la luz de Su Rostro.
L.'.V.'.X.'.
Fráter Lucis Fidelius IIº
# 1811
P. R.