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Era ya tarde, pasada la medianoche. El Maestro como de costumbre me visitó sin previo aviso. Me levantó de la cama con una sonrisa a flor de labios, y, colocándome su Manto Blanco de Viaje, me abrazó. Preguntóme:
" ¿Qué anhelas tanto, amado, que tus ojos están cargados de nubes...? "
Dije entonces:
* Estas incógnitas aún no entiendo ni resuelvo en mi interior:
1. Muchas personas se acercan a centros de estudios esotéricos o místicos en busca de eso que llamamos " respuestas a los grandes misterios de la vida y del hombre ". - Aún no entiendo porqué dichos centros se convierten en poltronas de personalismo, egocentrismo y vanagloria.
2. Muchas personas con genuino interés en demostrar la " luz " que les enciende el alma son empujadas a un rincón de manera que no brille la verdad que contienen. - Aún no entiendo si estamos en el grupo cognoscitivo - espiritual no podemos aceptarnos los unos a los otros. La magia del amor permanece oculta.
3. Se promulga luz, se manifiesta vida y se emite el vocablo " amor ". Aún no entiendo porqué esto último tiene que estar restringido a una cortesía de puerta y no a la totalidad de los actos.
4. Muchos curiosos íntegros en su haber interior, tienden a buscar los umbrales de estos centros en calidad de apoyo a la máxima incógnita de su ser. Aún no entiendo porqué se soslayan sus respuestas. Es tan fácil responder con sincero aprecio. Los antiguos lo hicieron con sumo cariño y dedicación. Seguimos con la serpiente de cobre que se enrosca y se muerde la cola, como un mito de eterno retorno al origen.
5. Hablan los curiosos y los estudiosos, que debemos conocernos a nosotros mismos, pero, ¿y el mecanismo o fórmula para ello, quién lo provee? - Aún no entiendo el porqué de las reacciones y los tumbos de actitud ante la hermosa variedad que es la vida y ante los potenciales de tantos que cruzan los portales.
6. Hablan de " luz " en las escaleras del Templo. Nadie conoce su verdadera esencia. Si lo lumínico de ella puede llegar a deslumbrarnos. Aún no entiendo el sigilo y el secreto. Lo que se oculta se conoce ya harto tiempo. ¿Por qué el celo?
7. Lo exotérico como exógeno a nuestra lid, lo esotérico como innato en la salvedad de que somos ley humana, entes espirituales. - Aún no entiendo el grado, ni el título, ni la razón de marcarse en peldaños con colores de variados tonos. Busco centros donde todos ( todos ) seamos hermanos de verdad y en la verdad. ¿Por qué el ensayo cuando tenemos tan cerca la práctica? ¿Por qué la práctica tan lejana al afecto y tan ajena al efecto?
8. Conociendo que somos totalmente dúctiles, falibles y plenos de defectos, he presenciado la complacencia y ésta me harta. Ya no ofrezco voz, sino aliento, paz sino progreso, calma sino silencio. ¿Por qué ocultan el conocimiento a los demás aquellos que dicen ser "iniciados"? - Aún no comprendo la escena de estar en ley ante los rangos y voltear la ley a sus espaldas.
9. Me hablan de sinceridad y de humildad, pero ¿dónde hallo tales ejemplos? - Aún no entiendo la petición. Tal vez sea una llamada de auxilio. Tal vez sea una llamada de auxilio global. Tal vez sea algo que requieren y que el conocimiento no provee. Sólo sé que estoy en esto solo.
. . .
[. . .]
Era ya de madrugada, el Maestro, sonrióme nuevamente, se levantó y desde la puerta de mi alcoba murmuró: " Espera, porque ni el tiempo que es marca de por sí, es certero, en justa causa y medida, la Verdad Descenderá.
En: L.'.V.'.X.'.
Fráter Lucis Fidelius IIº
#1811